Los cojines entran en casa. El café sigue caliente. Alguien pone un disco.
Durante diez minutos, el grupo mira al cielo como si una cara lo bastante decepcionada pudiera cambiarlo. Después la conversación pasa a la comida y el día empieza a mejorar.
Aquí hay mucho que mirar de cerca: arte contemporáneo dentro de las murallas, pinturas de otra isla, objetos que han sobrevivido a civilizaciones enteras. Elige un museo y una buena mesa. Deja tarde suficiente para que los dos te sorprendan.






