Reconoces el azul. Todo lo que lo rodea es nuevo.
Quizá llegues entre salinas, a través del puerto o por una carretera en la que parece que solo hay árboles hasta que aparece un pueblo blanco. Ibiza rara vez se presenta de una sola vez. Es un buen motivo para llegar con curiosidad.
Empieza por orientarte un poco: qué zona encaja con vuestra base, cómo te gustaría vivir ese día importante y cuánto tiempo de la semana queréis pasar de un sitio a otro. Después, elige una primera salida en condiciones. Un baño, una noche en la ciudad o una comida junto al mar pueden contarte más sobre tu Ibiza que veinte direcciones guardadas.
Esta guía te da las claves para decidir. Los itinerarios pueden llegar después, cuando sepas qué te hace querer quedarte un poco más.










